Translate

viernes, 17 de febrero de 2012

DESDE BRANDSEN: Luis Holgado


La tierra retumba en Haití


tumba que tumba
la tierra retumba
en la Quisqueya
de sirvientes africanos
taínos ciguayos y caribes
arde el viejo fuerte  en olas rojas de sangre que lamen sus murallas
                                                                           de esclavos bantúes
tumba que tumba
la tierra retumba
en cólera
entre barcos negreros           un niño sombrío         negro de piel y de sueños
tumba que tumba
la tierra retumba
hoy nació su hermanito  y apenas mañana morirá
de pronto un pedazo de pan aparece
y desaparece  entre mil hambrunas más
tumba que tumba
la tierra retumba
azul muy azul se mece el mar
tranquilo tapiz                                   flujo de noche                      marea de día
tumba que tumba
la tierra retumba
el negrito mimoso se aprieta en la orilla huyendo del hambre
y de pronto
el bosque truena
crujen enormes gargantas
tumba que tumba
la tierra retumba
TUMBA EN HAITÍ

Luis Holgado: Periodista, escritor, dramaturgo y director teatral. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

DESDE VILLA DOLORES: Grupo Literario Tardes Biblioteca Sarmiento



Cada noche de jueves desde hace más de una década el tradicional Café Literario del Grupo Tardes de la Biblioteca Sarmiento convoca a lectores, a poetas, a escritores, a artistas, a gente de tórax sensible que se dan cita en esta trinchera cultural transerrana dejando huellas escritas sobre arena mojada a la orilla de la noche.

Este jueves 16 de Febrero desde las 21:30 horas el tema convocante será La Arena. Coordinará el encuentro: Jose Luis Colombini, en Quo Vadis Café, Sarmiento 341 al lado de Tribunales, Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. 

En la ronda de lectura, quien lo desee, podrá compartir trabajos literarios propios o de otros autores para homenajear al poeta de la manera que más les guste. El espacio está totalmente abierto para quien desee participar. 

Entre los asistentes se sortean libros.

lunes, 13 de febrero de 2012

VI Festival Internacional “Palabras en el Mundo”



VI Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo,Vorto en la mondo, Palavra no mundo, Parola nel Mondo, Worte in der Welt, Rimayninchi llapan llaqtapi, Paràula in su Mundu, Cuvânt în Lume, Parole dans le Monde, Ordet i verden, Word in the world, Palabra no mundo, Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món, Chuyma Aru, Koze nan lemond, Kelma fid-dinja, מילה בעולם (milá baolam), Nagmapu che dungu, Tlajtoli ipan tlaltikpaktli, וורט איןועלט (Vort in Velt), Dünyada kelime, العا لمفي كلمة, lhamet ta íhi honhát
10 al 26 de mayo del 2012

Démosle una Oportunidad a la Paz

El Festival  Internacional  “Palabras en el Mundo” nació hace seis años como apoyo al Festival de Poesía  de la Habana(Cuba).
Este año, insertándose al proyecto original, el Grupo de Poetas Santafesinos “IOBEC-MAPIC” (Árbol  de  Sal) -nombre de una leyenda de los Aborígenes Mocoví-, ha organizado el 1° Festival a realizarse en la misma ciudad de Santa Fe. El evento se llevará a cabo simultáneamente en todo el mundo, desde el  10 al 26 de mayo del 2012.

Por esta razón y uniendo nuestras voces invitamos  a las distintas instituciones: escuelas primarias, secundarias, nocturnas para adultos, cárceles, bibliotecas, hospitales, hogares de niños diferentes, grupos de teatro, artistas plásticos, mimos, payasos, grupos de baile, músicos, talleres literarios, grupos de escritores, medios de televisión, diarios, revistas,  y a toda persona que quiera unirse a este festival desde la Poesía por la Paz.
Sugerimos colocar pasacalles con el lema:
 ”Démosle una oportunidad a la Paz.
El cierre de dicho Festival se hará los días 25 y 26 de mayo con un Encuentro de Escritores Nacionales e Internacionales, el lugar todavía está a designar.
Todos los espectáculos son abiertos al público y totalmente gratuitos, como así también la participación de los escritores, declamadores, grupos literarios, músicos, payasos, mimos, ballet, etc.

Para mayores detalles comunicate con:
 Directora del grupo:
Maria Isabel Bugnon.
Meil:ghostsantafe@hotmail.com
Tel:154324636
Coordinador:
Sr.Daniel Destefani
Colaborador: Escritor. Roberto Campos.
Colaborador: Osvaldo Molina 

DESDE SANTA FE: María Isabel Bugnon

El hombre de la rosa

El hombre de la rosa,ha partido de gira por el mundo
Su alma pura como la rosa blanca
Baila en el escenario del cielo 
En donde un público especial ha ido a verlo
Y darle la bienvenida 
Todo allí es paz, amor y felicidad
El hombre de la rosa se sorprende,
La presentadora del espectáculo es la luna,
Tiene un vestido de luz,
Las estrellas decoran cada rinconcito.


Las tres Marías están sentadas en primera fila,
El lucero con su traje impecable le hace un guiño
A la estrella fugaz que pasa velozmente 
Dejando una estela de luz
Los pétalos de la rosa roja caen silenciosamente 
Sobre el traje blanco del gitano,
Dejando un aroma suave, como la brisa de la tarde 
Que lo vio partir en ese viaje sin retorno.


Homenaje a SANDRO

lunes, 6 de febrero de 2012

DESDE BUENOS AIRES: Juan Disante

LA PLAYA

 El verano se ha ido con tus cosas a cuesta.

Sólo me queda barrer las arenas
con un paso enlutado
y encontrar las sombras
de tus perdidos clamores,
tu lápiz labial,
una horquilla,
tus preguntas,
el anillo,
tu esencia preferida,
la discusión sobre el desarreglo.

Tu acaracolada huella mutará mi forma.

Sólo me queda
pedirle al mar que no se la lleve
con la última ola,
hasta algún otro cierto
destonado verano.


Juan Disante

viernes, 27 de enero de 2012

DESDE ESTADOS UNIDOS: Rubén Sánchez Féliz

VISITA SU BLOG: http://rubensanchezfeliz.blogspot.com


JAURÍA HUMANA


Fue precisamente Jonathan, el hijo de Fremio, quien encontró el primer perro tirado en la entrada del callejón, en la esquina derecha del portón de hierro, con el hocico espumoso y media lengua afuera. 

   —¡Lo envenenaron! —exclamó el niño y regresó a la casa a toda prisa para avisarle a su padre.

            Aún recuerdo la sorpresa en el rostro de los vecinos. Era el perro de la hija de Flor, la que vive en la parte de atrás del caserío. Pensamos que cuando la niña lo supiera, pegaría el grito en el cielo.

            —¿Qué habrá pasado? —preguntó un vecino, en tanto le daba una calada a su cigarrillo.

            —Lo envenenaron —dijo otro.

            —Hay que hacer algo —opinó un tercero.

            —No es para tanto; se trata de un perro —repuso Fremio.

            Eran las siete y media de la mañana. Hacía algo de frío y una tenue neblina enrarecía el ambiente. La gente del patio seguía llegando atraída por el vocerío. Como había llovido en la madrugada, el pelambre castaño del perro estaba mojado y en las esquinas se adivinaban algunas lombrices surcando la tierra. Olía feo; la misma peste que se desataba en el patio cada vez que llovía, cada vez que la tierra se levantaba en sierpe, ligeramente cortada, entre babosas, hongo y hierba podrida.

            Ahí estaba el perro, en medio de esa inmundicia, envenenado. Me quedé mirándole el hocico semiabierto y esa expresión de cosa muerta. Tenía las patas cruzadas y tiesas y, como si lo hubieran colocado con delicadeza, el rabo quedó posado sobre una hierba rala, mojada y apestosa.

            —¿Qué vamos a hacer con el perro? —preguntó uno de los vecinos.

            —Hay que avisarle a la dueña. Ella sabrá. 

            —Pero debemos quitarlo de ahí; está en la mera boca del callejón y más tarde empezará a heder.

            Entonces dos hombres buscaron un saco terroso y, ayudados por un palo de escoba, entraron el cuerpo en el saco y lo arrastraron hasta un terreno baldío cercado de alambre de púas, no muy lejos del caserío.

            Cuando la hija de Flor lo supo, apenas se le aguaron los ojos.

            —Imagínate —dijo Fremio—; era un perro realengo.

            Muerto el perro y removido el cadáver, la gente, como guiada por las manos de una costurera, se ensartó en la infame rutina de esa mañana de otoño.

            Cuando llegó la noche, entré en la casa y me fui directamente a mi habitación. Me recosté con la intención de dormir, pero me puse a dar vueltas en la cama. Juntaba los párpados y aparecía el perro de la hija de Flor, ladrando. Lo veía con los ojos cerrados y la lengua, tumefacta, le colgaba como un higo del hocico lleno de espuma. Fue quizás por esa incomodidad que abandoné mi cuarto temprano; iban a dar las seis de la madrugada. Abrí la puerta de atrás y un fresco viento me estremeció. La tierra rojiza del patio estaba mojada de lluvia y un anillo de niebla aún flotaba en el espacio. De algún lugar del caserío subía un fuerte olor a hongo y a madera podrida. Caminé hasta el centro del patio y cuando eché un vistazo al callejón, vi, no my lejos del portón, a un vecino junto a una masa amarillenta tirada en el suelo. Me acerqué despacio y, cuando estuve a unos metros, verifiqué que, en efecto, el vecino estaba frente a un perro envenenado.

            Llamé a Fremio y el ruido despertó a otros vecinos. No pasó mucho tiempo para que se formara un tropel de gente en torno al cadáver.

            —Es el perro de Roberto —dijo el que hizo el hallazgo.

            —Era el perro de Roberto —bromeó Fremio.

            Como hacía frío, la gente se frotaba los brazos y tiritaba. El portón permanecía cerrado. Todos lo vimos tal como lo habíamos dejado en la noche: el pasador enmohecido anclado en el suelo y el candado puesto en la aldaba. Nos miramos entre sí. En realidad, todos éramos sospechosos. Al rato, no obstante, los mismos vecinos de ayer metieron el perro en un saco y lo llevaron al terreno baldío, donde lo arrojaron, no muy lejos de donde había quedado el perro de la hija de Flor.

            —Habrá que vigilar toda la noche, a ver quién es el desgraciado que está envenenando a nuestros perros —propuso Juancinín, pero nadie le hizo caso, e incluso él mismo se olvidó del incidente cuando se fue al trabajo.

            Un vecino me dijo:

            —¿Quién, en su sano juicio, va a perder su sueño por un par de perros envenenados?

            Después de dos semanas quedaban pocos perros en el caserío. Casi todos los días aparecía uno tirado en algún rincón del patio, con las patas tiesas y la lengua afuera, rompiendo la masa de espuma en el hocico. La gente se limitaba a levantarse, a contemplarlos por un rato y luego los metían en un saco y los arrojaban en el mismo terreno baldío. También miraban el portón herméticamente cerrado y, de cuando en cuando, se producían rumores y miradas de soslayo.

            Al principio nos llegaba un tufillo a cuerpo descompuesto, pero luego el tufillo se convirtió en un hedor insoportable. La gente, sin embargo, parecía no importarle, a pesar de que la fétida atmósfera se expandía según pasaban los días y las semanas.

            Una tarde vi a Mary, la hija de Teresa, fotografiando a su perrita.

            —¿Qué haces? —le pregunté.

            —Quiero guardar un recuerdo de Lally —respondió, impasible, como si tuviera la certeza de que su mascota aparecería envenenada en la boca del callejón.

            —No seas pesimista.

            No sé por qué razón dije tal cosa. Fremio y yo éramos los únicos que no teníamos perro en el caserío. Pero de todos modos, Mary hizo caso omiso a mi comentario. A lo sumo se encogió de hombros y siguió fotografiando a su perrita, sin dirigirme la mirada. El mismo animal parecía presentir su propia fatalidad. Tenía un brillo opaco en los ojos, el rabo y las orejas caídas y se desplazaba de un lado a otro con una pereza aterradora. Incluso el pelambre de un blanco impecable parecía más bien gris, como si desde ya lo hubiera salpicado el germen de la desgracia.

            Dos días después, en efecto, Lally, la perrita de Mary, amaneció envenenada en medio del callejón. Nadie se sorprendió. Los vecinos procedieron a meter el cuerpo en el saco y, con ese gesto mecánico, rutinario, la llevaron hasta el terreno baldío y la arrojaron entre la podredumbre. La niña no se inmutó, más bien se redujo a una vecina más de ese tropel repetido que se aglomeraba y circundaba el cadáver todos los días, antes de ser retirado, como un ritual.

            Ahora sólo quedaba el chihuahua de Máximo. Era un animalito curioso, juguetón, con las orejas rectas y esos ojazos muy grandes para su cabeza de nuez. Tenía el pelaje de un café moteado, casi rojo.

            —Me lo voy a llevar lejos —amenazó Máximo.

            A la gente le daba igual, aunque el perrito era muy simpático. Si bien, a decir verdad, los vecinos sólo deseaban que se acabaran los perros de una buena vez, así decían, que querían descansar, regresar a esa vida tranquila, sin sobresaltos, la que habían llevado hasta que apareció el primer podenco envenenado. Nunca sospecharon que esa racha inaudita era, posiblemente, el inicio de un ocaso colectivo. 

            Máximo, tal vez inhibido por el azar, por no querer poner trabas a lo que a él le parecía inevitable, se cruzó de brazos y un domingo, de mucho frío y espesa neblina, su chihuahua amaneció, como los otros perros, envenenado entre un manojo de hierba podrida en la esquina del callejón. Parecía un ratoncito dormido. Como era de esperarse, hubo un alivio porque, finalmente, ya no había perros en el caserío.

            La semana siguiente los vecinos descansaron de la cadena de muerte canina. El lunes después del envenenamiento del chihuahua, la gente se despertó temprano a ver si aparecía algún perro de los caseríos vecinos. Pero nada de eso pasó. El martes, acaso por la inactividad, hubo confusión entre los vecinos. Se levantaron de madrugada y tropezaron uno con otro, hombres, mujeres y niños, desorientados, sin nada qué hacer. Entonces, el mediodía del miércoles, se llamó a una reunión urgente porque, según anunciaron, querían averiguar quién había envenenado a los perros. 

             —Es alguien del caserío —señaló Flor. 

            Pero todo quedó en palabras. No creo que a nadie le importara en realidad la adversa suerte que corrieron los perros. Lo que sucedió el miércoles, esa dichosa reunión,  no fue más que, tal vez, la nostalgia de levantarse temprano y encontrarse con un canino envenenado, para luego depositarlo en un saco y arrojarlo al terreno baldío. Como si esa acción diaria correspondiera a una especie de purificación ritual para expulsar alguna impureza, para purgarse. El hombre es un animal que no se quiere ni a sí mismo. 

            Al llegar la noche, yo me sumergía en mi soledad. Me tiraba en la cama y encendía un cigarrillo. Lanzaba bocanadas de humo y pensaba en mis vecinos, en cuán egoísta eran. Detrás del humo, a veces, me parecía ver una jauría interminable y empezaba a contar perros, como hacía de niño con las ovejas, antes de dormir. Así era todas las noches y cuando conciliaba el sueño, despertaba poco después, exhausto. Y como se habían acabado los perros, empecé a soñar con una jauría humana.



            El sábado y el domingo nadie habló de los perros, los vecinos decidieron enterrar ese asunto en el pasado.

            El lunes, cuando Teresa se disponía salir a su trabajo, encontró, tirado sobre la hierba podrida, los ojos volteados, la cara tumefacta y los brazos renegridos, a Jonathan, el hijo de Fremio, aún echando espuma por la boca. 

            —¡Lo envenenaron! —exclamó Teresa y todos salieron alborotados, como si hubieran recuperado la razón para enfrentar cada día…
Rubén Sánchez Féliz

sábado, 7 de enero de 2012

DESDE LA RIOJA: Magdalena Bo

Y de este modo comenzamos este 2012, lleno de esperanzas y renovadas energías para volar juntos con la palabra. Volar simplemente desplegando nuestro interior para unirnos en un nuevo rumbo donde la creatividad y la inspiración se amalgaman superando las distancias.
Magdalena Bo, nuestra amiga de La Rioja, comienza este nuevo ciclo con un bello poema. Gracias Magda por estar e impulsar estas ganas de compartir sentires.

DÍA DE REYES

BENDITA INFANCIA,

ALLA QUEDARON

EN LA LUZ DE LOS RECUERDOS

LA MAGIA VESTIDA DE REYES.

INUNDA MI CORAZON

IMÁGENES SUTILES

PALABRAS IMPREGNADAS

DE DESEOS,

DONDE BAILAN

MIS MUÑECAS MÁS PRECIADAS.

EN ESE ARCON IMAGINARIO

GUARDO RISAS, GRITOS

APLAUSOS

Y MIRADAS INOCENTES,

BUSCANDO EN LOS RINCONES

ALGUN VESTIGIO

DE ESAS VISITAS TAN ESPERADAS.

HOY MIS NIETOS

RENUEVAN MIS IMÁGENES

Y SUS MANITOS APRESURADAS

ROMPEN EL PAPEL DE LA ESPERANZA!!!

Y AUN, DESDE EL RINCON MÁS ÍNTIMO

DE MI ALMA ADULTA

RENACE LA NIÑA FELIZ

QUE ALGUNA VEZ, ESTUVO EN MI…

MAGDALENA BO. –LA RIOJA

sábado, 31 de diciembre de 2011

AÑO 2012

GRACIAS AMIGOS Y AMIGAS POR HABER COMPARTIDO UN AÑO MUY POSITIVO.
QUE EL 2012 NOS ABRA NUEVAS PUERTAS PARA EL CRECIMIENTO, LA CREATIVIDAD, EL ACERCAMIENTO Y EL COMPARTIR.
UN ABRAZO DESDE LA POESÍA A TODOS Y CADA UNO.
GLADYS

domingo, 25 de septiembre de 2011

DESDE COLOMBIA. Victoria Lucía Aristizábal

PROPUESTA DE PAZ

Victoria Lucía Aristizábal

Propongo tornar ilustre a La Paz con la voz de los niños, la conciencia de los grandes maestros, la voluntad del deportista, la sensibilidad de los poetas, la vitalidad de la naturaleza virgen, la sabiduría de los ancianos, la naturalidad de los indígenas, la responsabilidad de las orquestas sinfónicas en sus conciertos, la necesidad de las almas puras, el amor del incondicional que pone su servicio a la humanidad, el humor de los que gozan la vida oportunamente, la compañía del mundo que en su bondad se compromete, la fusión de los países, la atracción de los cuerpos enamorados y complementarios, el deleite de los catadores de alimentos sanos, la canción del alma elevada en su ventura, el renacimiento de todo lo sagrado, la serenidad de quien ora y medita, el placer de una vida bella y lozana, la abundancia del discernimiento en pro de salvaguardar la salud integral de todo ser viviente; el pudor del primer beso, la bienvenida a la proximidad, el pensamiento afirmativo creador de opciones y oportunidades, la entrega total, la libertad de la ética equilibrista, la inseparabilidad de los seres unidos en el compromiso del amor y la cooperación, el goce de lo preciso, la intimidad de los recién casados, el ímpetu de la juventud sana, el triunfo del dolor, la complacencia de la amistad, el valor de los que superan las pérdidas, la humildad de quién corrige los errores, la paciencia del que sabe que todo lo bueno llegará por los mejores caminos y en armonía perfecta, el respeto de los padres que dan el buen ejemplo a sus hijos, la educación de los profesores comprometidos en el desarrollo integral del ser humano.

La Paz contiene el cuerpo, la mente, las emociones, el alma, los vínculos, el desarrollo pleno, el gobierno de si mismo, los mandamientos, la esperanza, los favores, las dádivas, las delicias de la Tierra, la integridad del hombre que asume su vida en su misión pacificadora, la mujer apacible, femenina, rebosante de alegría para brindar una maternidad de legado, mujeres que actúan de acuerdo a su edad, su madurez, su respeto por si mismas, su labor incansable en la administración de su hogar, su persistencia en el liderazgo que asume en todos los puestos privados o públicos. La Paz contiene dignidad, honor, fuerza, agilidad, avance, lucidez, fluidez, flexibilidad, comprensión, atención, cuidado, es la luz que interpenetra todos los cuerpos energéticos para crear una sola luz, una paz que contiene la inmortalidad que tan amantemente siembra en las almas que no solo la desean, la crean.

Si esto es paz bendigámosla, glorifiquémosla, implorémosla, obedezcámosla, hasta que nos parezca que no hay que hablar de la paz porque se ha convertido en nosotros mismos, en una totalidad indivisible, absolutoria porque es la imagen de Dios para el hombre correcto, lúcido, imponente, feliz, que forja su vida sobre una plataforma sólida, consistente, con la grandeza que de instante en instante crea una atmósfera apacible, soberana, bella, gozosa, alegre, una paz que ríe su sonrisa y entusiasma con su motivación de logro, una paz de autoestima, de bondadoso corazón, solidaria, compasiva, generosa, caritativa, que por doquier busca como servir, apoyar, sembrando en terreno abonado su divina inspiración.

Paz que respira el fuego del aliento del pecho materno con la emoción infinita del abrazo, la fortuna de la creación con el firmamento que llueve bendiciones que se van entrelazando para encontrar la armonía edificante que se levanta al cielo con la nativa sonrisa que revolotea limpiando el hollín de las chimeneas humanas que aun no se identifican con ella. Paz que no se gasta, se amplia, mano a mano, abrazo con abrazo, beso a beso, una urdimbre de almas que en su espiral energética sin cesar levantan esa corriente humana anónima, oscilante, inductora del cuerpo del amor que posee la embriaguez del espíritu enamorado de la vida y que no se detiene hasta entregarle a Dios el legado prometido.

La paz es ese credo que del viento

Al mundo moverá con lo que crea

La paz es toda alma y es el templo

Que arroja todo error en la marea

Es cultora del amor en el ejemplo

Clara en el mensaje, en las ideas

Que no ceja jamás en el intento

De eliminar los odios, las peleas

Ilustre es hoy la paz del consagrado

Asume con bondad cada momento

Voluntad de un servicio bien prestado

Amor que en los seres yo contemplo

Hoy dejo mi mensaje aquí plasmado

Pensando que es real y no es un cuento

Bogotá Colombia

Septiembre 25 de 2011

lunes, 12 de septiembre de 2011

DESDE BERISSO. Horacio Urbañski

EXAMEN

Demasiado fugaz resulta verte.

Merecés mirarte.

Amontonar porciones de atención

y entonces,

te contemplo...

Te examino:

Observo tu todo,

acaricio tu porte

acompañando tu temple,

mientras juzgo tus armonías y agrego caricias a tus encantos.

Me concedes aceptar tus fantasías

y meditar tus sentimientos

cavilando,

en un silencio,

que me separa de la realidad...

No te apruebo.

Prefiero continuar examinándote.

HORACIO ALBERTO URBAÑSKI. BERISSO.BUENOS AIRES .ARGENTINA

Los Túneles. Pocho. Córdoba. Argentina

Los Túneles. Pocho. Córdoba. Argentina
La magnificencia del paisaje en los llanos de Chancaní

Laberinto. Hugo Ricobaldi

Río Jaime

Río Jaime
Arena, agua, se escurren caprichosas entre rocas milenarias.