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jueves, 23 de febrero de 2012

DESDE ESPAÑA: María Sánchez Fernández


MI CARIÑOSO HOMENAJE 

A UN GRAN AMIGO POETA DESAPARECIDO

Una obra para comentar y meditar

“Inés volvió a la tierra” es un libro para ser comentado. Comentado y meditado. Lo leí por primera vez cuando en 1991 fue publicado por la Editorial Almazara y me fue obsequiado con una cariñosa dedicatoria por su autor:

Manuel Fernández de Liencres

Notas biográficas:
     Nace en Madrid en el año 1922, mas siempre ha estado vinculado a la ciudad de Úbeda por lazos  familiares.
     Hombre polifacético y sensible. En su juventud fue piloto de las Líneas Aéreas Españolas. Escritor, poeta, pintor, guionista de cine, músico.
     Es autor, entre otros, de los libros “El polvo iluminado”, como coautor con Juan Pasquau, “Poemas del dios chino”, “El bastón de Adan”, (obra teatral), “Versos para fortalecer la tristeza”, “Inés volvió a la tierra”. En la actualidad ha residido en Úbeda hasta su muerte el pasado día 20 de febrero de 2012 pintando cuadros, escribiendo versos y tocando el piano.

Comentarios
     Inés es una adolescente que ha sido internada en una clínica psiquiátrica cuando está aquejada de una grave enfermedad. Permanece en ella hundida en un profundo letargo durante dos años. Despierta súbitamente al principio de una primavera. Su cara sonríe pero ha dejado de ser quien fue. No recuerda nada de su corta vida pasada pero ella reconstruye un Mundo “donde la realidad es nuestra peor enemiga”.
    Su terapia es escribir un diario.
    Es confiada por su familia a una enfermera, mujer fuerte e introvertida, para pasar el verano en una casita de campo junto a un barrio residencial. Vive encerrada. Su mundo es el jardín. A través de la tapia y la reja de la finca hace numerosos amigos, como esa cabeza redonda que asoma por el muro a través de un rosal y le enseña a amar a Vivaldi y a Mozart; a la pintora Teresa que la inicia en el arte de llevar el alma al lienzo a través de los pinceles y los colores; a la anciana y enigmática Juanita, que es un tronco de árbol tan viejo que pronto llegará el leñador con su hacha para talarlo; a Tom, el muchacho ciego que le vislumbra un sentimiento desconocido que la hace flotar como un globo.
     Inés en su jardín tiene dos grandes rosales; uno con rosas rojas y otro con rosas blancas. Quiere contarlas. ¿Cuál de los dos tendrá más? Cuenta…, y cuenta…, dieciocho…, diecinueve…, ¿veinte? Nunca llega a veinte, algo fortuito siempre la interrumpe mientras miles de mariposas cruzan el cielo, ¡¡pero no son mariposas, son las notas hechas alma y música de Vivaldi y de Mozart!!
   

INÉS VOLVIÓ A LA TIERRA




Notas parciales del libro

     //… Me llamo Inés, es un nombre que me gusta. Inés. Tengo catorce años y si no me muero cumpliré los quince en el mes de octubre…//  //…Cada vez que lo pienso quedo más desconcertada. Hay problemas que nadie puede resolver. Ni siquiera los santos. Por ejemplo, contar las rosas de mi jardín. Hoy me he puesto a enumerarlas por tercer día y al llegar a la rosa número veinte he tenido que suspender la cuenta. El obstáculo esta vez ha sido una música que me llega del jardín contiguo precisamente del lado en que yo me encontraba contando flores…// //…Conforme se acerca el verano las casas de la carretera se van llenando de gente. A menudo pasan por mi puerta personas que no conozco. Me ha llamado la atención una señora que todas las tardes monta un trípode, o un caballete, o como se diga, bajo los árboles y se pone a pintar un cuadro que, visto desde aquí, parece interesante…// //…Me siento atraída por ella. Tanto es mi interés que decido pedirle a Saturia que me abra la puerta y me permita aproximarme a la pintora.
    //…Me gustaría pintar como tú ─ exclamo de pronto ─ . La cara de la señora se llena de arruguillas. También su nariz que es larga.
  ─ Puedes hacerlo si te lo propones. Todo el mundo puede pintar a condición de que tenga alma. Eso es lo importante.
    No esperaba una respuesta así. ¿Es que todo el mundo no tiene alma? ¿Qué tiene entonces? ¡Qué extraño, le digo. Sonríe.
    ─ Bueno, eso sucede como con todo. Si un poeta no tiene alma nunca será un verdadero poeta. El artista debe regalar su alma a la obra de arte. Si yo quiero que este cuadro sea un cuadro tendré que darle mi alma.
    //… He dedicado toda la mañana a la música y al retoque del árbol seco que es Juanita. Le he añadido más rugosidades y más grietas y ahora parece que va a desmoronarse de puro viejo. El hombre del hacha está perfecto pero produce terror a quien lo mira y se ve a las claras que arde en deseos de cortar el tronco y acabar con Juanita. Es una persona cruel. La paloma roja representa el espíritu de la anciana. Echará a volar en cuanto se le acerque el horrible leñador …// El jardín está melancólico bajo el cielo neblinoso. La música de Mozart suena como si viniera de muy lejos; de las montañas azules. Las cigarras no cantan hoy en los árboles de en frente. No siquiera hay tantas moscas como en otros días. En este momento detesto la soledad. //…No quiero escribir más mi diario. No quiero escribir ni una letra más. ¿Para qué?.

Fuentes
Textos parciales del libro Inés Volvió a la Tierra – Editorial Almazara
Reservados derechos de autor


INÉS

A Manuel Fernández de Liencres  *
y a Inés, su niña inventada


El reloj de tu mundo se ha parado
en un mágico sueño de colores
donde cuentas las rosas, muchas rosas;
donde dibujas almas voladoras
con forma de palomas encarnadas.

El reloj de tus sueños te ha marcado
unas doradas horas que desgranas
con tus dedos de niña enajenada
engendrando y riendo melodías.

Y allá en ese jardín te abres el alma
y regalas palabras que son ecos
de hermosas sensaciones escondidas.

Eres música, Inés, música y verso
que vibra como pájaro enjaulado
que sueña con prohibidas libertades.

Y vas contando rosas…
¿Son diecinueve rosas o son veinte?
Son diecinueve rosas, nunca veinte.

Y el reloj de tu vida va marcando
un destino que es tuyo, sólo tuyo,
donde revolotean mariposas
cabalgadas por míticos fantasmas
que dicen sinfonías.

El cielo se hace oscuro
y una dulce inquietud te oprime el alma.
¿Habrá más primaveras?
¿Habrá más aleteos de colores
que invadan tu jardín de limpias risas?

No lo dudes, Inés, nunca lo dudes.
Habrá más primaveras y más risas.

María Sánchez Fernández  - Cónsul Poetas del Mundo en Úbeda – España
23 de febrero de 2012
* Poema del libro “Pintar palabras” – Editorial El Olivo
Ilustración: “Rosas” - Emilio Sánchez Fernández

martes, 21 de febrero de 2012

LAS NUEVAS REGLAS ORTOGRÁFICAS DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA


 FUENTE:  LEXIS   Blog de aula de Fundamentos Léxicos del IES La Senda (Quart de Poblet)



La nueva Ortografía de la Real Academia Española fija la denominación de algunas letras, cambia “quorum” por “cuórum” y elimina las tildes de “solo”, “guion” y “o” entre números.
La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta…) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.
La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, “razonada y exhaustiva pero simple y legible”. Y sobre todo “coherente” con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, “en absoluto” revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra “reforma”.
Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las “innovaciones puntuales” aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.
La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.
Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, “signos ortográficos de dos letras”. Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime “formalmente”. Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.
Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).
“Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad”, esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.
Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba “monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras”. Sin embargo, permitía “la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato”. Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié… La nueva Ortografía considera que en estas palabras son “monosílabas a efectos ortográficos” y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y “condena” cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, “escribir guión será una falta de ortografía”.
4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: “era la única palabra átona que podía llevar tilde”. Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado “el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor”.
Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. “En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas”. De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: “Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (Qatar y quorum, en cursiva y sin tilde)”.

lunes, 20 de febrero de 2012

DESDE CÓRDOBA: Liliana Chávez


EN ADHESION AL CARNAVAL, HOY EN 


EL PROGRAMA RADIAL "LUNA DE PÁJAROS"


ME DISFRAZO DE "SOLITARIA". SIN INVITADOS, COMPARTIENDO



CON LOS AMIGOS, MÚSICA Y PALABRAS.

ESTA NOCHE, 20 DE FEBRERO 

DE 21 A 22 HORAS

 POR www.fmactiva.com

o por 105.9 DM del dial


desde donde estén pueden esta noche participar con un poema breve.

Tel. de la radio 0351-4519712.

Los espero....llevo la luna encendida de pájaros.

Lily Chávez













viernes, 17 de febrero de 2012

DESDE BRANDSEN: Luis Holgado


La tierra retumba en Haití


tumba que tumba
la tierra retumba
en la Quisqueya
de sirvientes africanos
taínos ciguayos y caribes
arde el viejo fuerte  en olas rojas de sangre que lamen sus murallas
                                                                           de esclavos bantúes
tumba que tumba
la tierra retumba
en cólera
entre barcos negreros           un niño sombrío         negro de piel y de sueños
tumba que tumba
la tierra retumba
hoy nació su hermanito  y apenas mañana morirá
de pronto un pedazo de pan aparece
y desaparece  entre mil hambrunas más
tumba que tumba
la tierra retumba
azul muy azul se mece el mar
tranquilo tapiz                                   flujo de noche                      marea de día
tumba que tumba
la tierra retumba
el negrito mimoso se aprieta en la orilla huyendo del hambre
y de pronto
el bosque truena
crujen enormes gargantas
tumba que tumba
la tierra retumba
TUMBA EN HAITÍ

Luis Holgado: Periodista, escritor, dramaturgo y director teatral. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

DESDE VILLA DOLORES: Grupo Literario Tardes Biblioteca Sarmiento



Cada noche de jueves desde hace más de una década el tradicional Café Literario del Grupo Tardes de la Biblioteca Sarmiento convoca a lectores, a poetas, a escritores, a artistas, a gente de tórax sensible que se dan cita en esta trinchera cultural transerrana dejando huellas escritas sobre arena mojada a la orilla de la noche.

Este jueves 16 de Febrero desde las 21:30 horas el tema convocante será La Arena. Coordinará el encuentro: Jose Luis Colombini, en Quo Vadis Café, Sarmiento 341 al lado de Tribunales, Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. 

En la ronda de lectura, quien lo desee, podrá compartir trabajos literarios propios o de otros autores para homenajear al poeta de la manera que más les guste. El espacio está totalmente abierto para quien desee participar. 

Entre los asistentes se sortean libros.

lunes, 13 de febrero de 2012

VI Festival Internacional “Palabras en el Mundo”



VI Festival Internacional de Poesía Palabra en el Mundo,Vorto en la mondo, Palavra no mundo, Parola nel Mondo, Worte in der Welt, Rimayninchi llapan llaqtapi, Paràula in su Mundu, Cuvânt în Lume, Parole dans le Monde, Ordet i verden, Word in the world, Palabra no mundo, Ñe’ê arapýre, Paraula en el Món, Chuyma Aru, Koze nan lemond, Kelma fid-dinja, מילה בעולם (milá baolam), Nagmapu che dungu, Tlajtoli ipan tlaltikpaktli, וורט איןועלט (Vort in Velt), Dünyada kelime, العا لمفي كلمة, lhamet ta íhi honhát
10 al 26 de mayo del 2012

Démosle una Oportunidad a la Paz

El Festival  Internacional  “Palabras en el Mundo” nació hace seis años como apoyo al Festival de Poesía  de la Habana(Cuba).
Este año, insertándose al proyecto original, el Grupo de Poetas Santafesinos “IOBEC-MAPIC” (Árbol  de  Sal) -nombre de una leyenda de los Aborígenes Mocoví-, ha organizado el 1° Festival a realizarse en la misma ciudad de Santa Fe. El evento se llevará a cabo simultáneamente en todo el mundo, desde el  10 al 26 de mayo del 2012.

Por esta razón y uniendo nuestras voces invitamos  a las distintas instituciones: escuelas primarias, secundarias, nocturnas para adultos, cárceles, bibliotecas, hospitales, hogares de niños diferentes, grupos de teatro, artistas plásticos, mimos, payasos, grupos de baile, músicos, talleres literarios, grupos de escritores, medios de televisión, diarios, revistas,  y a toda persona que quiera unirse a este festival desde la Poesía por la Paz.
Sugerimos colocar pasacalles con el lema:
 ”Démosle una oportunidad a la Paz.
El cierre de dicho Festival se hará los días 25 y 26 de mayo con un Encuentro de Escritores Nacionales e Internacionales, el lugar todavía está a designar.
Todos los espectáculos son abiertos al público y totalmente gratuitos, como así también la participación de los escritores, declamadores, grupos literarios, músicos, payasos, mimos, ballet, etc.

Para mayores detalles comunicate con:
 Directora del grupo:
Maria Isabel Bugnon.
Meil:ghostsantafe@hotmail.com
Tel:154324636
Coordinador:
Sr.Daniel Destefani
Colaborador: Escritor. Roberto Campos.
Colaborador: Osvaldo Molina 

DESDE SANTA FE: María Isabel Bugnon

El hombre de la rosa

El hombre de la rosa,ha partido de gira por el mundo
Su alma pura como la rosa blanca
Baila en el escenario del cielo 
En donde un público especial ha ido a verlo
Y darle la bienvenida 
Todo allí es paz, amor y felicidad
El hombre de la rosa se sorprende,
La presentadora del espectáculo es la luna,
Tiene un vestido de luz,
Las estrellas decoran cada rinconcito.


Las tres Marías están sentadas en primera fila,
El lucero con su traje impecable le hace un guiño
A la estrella fugaz que pasa velozmente 
Dejando una estela de luz
Los pétalos de la rosa roja caen silenciosamente 
Sobre el traje blanco del gitano,
Dejando un aroma suave, como la brisa de la tarde 
Que lo vio partir en ese viaje sin retorno.


Homenaje a SANDRO

lunes, 6 de febrero de 2012

DESDE BUENOS AIRES: Juan Disante

LA PLAYA

 El verano se ha ido con tus cosas a cuesta.

Sólo me queda barrer las arenas
con un paso enlutado
y encontrar las sombras
de tus perdidos clamores,
tu lápiz labial,
una horquilla,
tus preguntas,
el anillo,
tu esencia preferida,
la discusión sobre el desarreglo.

Tu acaracolada huella mutará mi forma.

Sólo me queda
pedirle al mar que no se la lleve
con la última ola,
hasta algún otro cierto
destonado verano.


Juan Disante

viernes, 27 de enero de 2012

DESDE ESTADOS UNIDOS: Rubén Sánchez Féliz

VISITA SU BLOG: http://rubensanchezfeliz.blogspot.com


JAURÍA HUMANA


Fue precisamente Jonathan, el hijo de Fremio, quien encontró el primer perro tirado en la entrada del callejón, en la esquina derecha del portón de hierro, con el hocico espumoso y media lengua afuera. 

   —¡Lo envenenaron! —exclamó el niño y regresó a la casa a toda prisa para avisarle a su padre.

            Aún recuerdo la sorpresa en el rostro de los vecinos. Era el perro de la hija de Flor, la que vive en la parte de atrás del caserío. Pensamos que cuando la niña lo supiera, pegaría el grito en el cielo.

            —¿Qué habrá pasado? —preguntó un vecino, en tanto le daba una calada a su cigarrillo.

            —Lo envenenaron —dijo otro.

            —Hay que hacer algo —opinó un tercero.

            —No es para tanto; se trata de un perro —repuso Fremio.

            Eran las siete y media de la mañana. Hacía algo de frío y una tenue neblina enrarecía el ambiente. La gente del patio seguía llegando atraída por el vocerío. Como había llovido en la madrugada, el pelambre castaño del perro estaba mojado y en las esquinas se adivinaban algunas lombrices surcando la tierra. Olía feo; la misma peste que se desataba en el patio cada vez que llovía, cada vez que la tierra se levantaba en sierpe, ligeramente cortada, entre babosas, hongo y hierba podrida.

            Ahí estaba el perro, en medio de esa inmundicia, envenenado. Me quedé mirándole el hocico semiabierto y esa expresión de cosa muerta. Tenía las patas cruzadas y tiesas y, como si lo hubieran colocado con delicadeza, el rabo quedó posado sobre una hierba rala, mojada y apestosa.

            —¿Qué vamos a hacer con el perro? —preguntó uno de los vecinos.

            —Hay que avisarle a la dueña. Ella sabrá. 

            —Pero debemos quitarlo de ahí; está en la mera boca del callejón y más tarde empezará a heder.

            Entonces dos hombres buscaron un saco terroso y, ayudados por un palo de escoba, entraron el cuerpo en el saco y lo arrastraron hasta un terreno baldío cercado de alambre de púas, no muy lejos del caserío.

            Cuando la hija de Flor lo supo, apenas se le aguaron los ojos.

            —Imagínate —dijo Fremio—; era un perro realengo.

            Muerto el perro y removido el cadáver, la gente, como guiada por las manos de una costurera, se ensartó en la infame rutina de esa mañana de otoño.

            Cuando llegó la noche, entré en la casa y me fui directamente a mi habitación. Me recosté con la intención de dormir, pero me puse a dar vueltas en la cama. Juntaba los párpados y aparecía el perro de la hija de Flor, ladrando. Lo veía con los ojos cerrados y la lengua, tumefacta, le colgaba como un higo del hocico lleno de espuma. Fue quizás por esa incomodidad que abandoné mi cuarto temprano; iban a dar las seis de la madrugada. Abrí la puerta de atrás y un fresco viento me estremeció. La tierra rojiza del patio estaba mojada de lluvia y un anillo de niebla aún flotaba en el espacio. De algún lugar del caserío subía un fuerte olor a hongo y a madera podrida. Caminé hasta el centro del patio y cuando eché un vistazo al callejón, vi, no my lejos del portón, a un vecino junto a una masa amarillenta tirada en el suelo. Me acerqué despacio y, cuando estuve a unos metros, verifiqué que, en efecto, el vecino estaba frente a un perro envenenado.

            Llamé a Fremio y el ruido despertó a otros vecinos. No pasó mucho tiempo para que se formara un tropel de gente en torno al cadáver.

            —Es el perro de Roberto —dijo el que hizo el hallazgo.

            —Era el perro de Roberto —bromeó Fremio.

            Como hacía frío, la gente se frotaba los brazos y tiritaba. El portón permanecía cerrado. Todos lo vimos tal como lo habíamos dejado en la noche: el pasador enmohecido anclado en el suelo y el candado puesto en la aldaba. Nos miramos entre sí. En realidad, todos éramos sospechosos. Al rato, no obstante, los mismos vecinos de ayer metieron el perro en un saco y lo llevaron al terreno baldío, donde lo arrojaron, no muy lejos de donde había quedado el perro de la hija de Flor.

            —Habrá que vigilar toda la noche, a ver quién es el desgraciado que está envenenando a nuestros perros —propuso Juancinín, pero nadie le hizo caso, e incluso él mismo se olvidó del incidente cuando se fue al trabajo.

            Un vecino me dijo:

            —¿Quién, en su sano juicio, va a perder su sueño por un par de perros envenenados?

            Después de dos semanas quedaban pocos perros en el caserío. Casi todos los días aparecía uno tirado en algún rincón del patio, con las patas tiesas y la lengua afuera, rompiendo la masa de espuma en el hocico. La gente se limitaba a levantarse, a contemplarlos por un rato y luego los metían en un saco y los arrojaban en el mismo terreno baldío. También miraban el portón herméticamente cerrado y, de cuando en cuando, se producían rumores y miradas de soslayo.

            Al principio nos llegaba un tufillo a cuerpo descompuesto, pero luego el tufillo se convirtió en un hedor insoportable. La gente, sin embargo, parecía no importarle, a pesar de que la fétida atmósfera se expandía según pasaban los días y las semanas.

            Una tarde vi a Mary, la hija de Teresa, fotografiando a su perrita.

            —¿Qué haces? —le pregunté.

            —Quiero guardar un recuerdo de Lally —respondió, impasible, como si tuviera la certeza de que su mascota aparecería envenenada en la boca del callejón.

            —No seas pesimista.

            No sé por qué razón dije tal cosa. Fremio y yo éramos los únicos que no teníamos perro en el caserío. Pero de todos modos, Mary hizo caso omiso a mi comentario. A lo sumo se encogió de hombros y siguió fotografiando a su perrita, sin dirigirme la mirada. El mismo animal parecía presentir su propia fatalidad. Tenía un brillo opaco en los ojos, el rabo y las orejas caídas y se desplazaba de un lado a otro con una pereza aterradora. Incluso el pelambre de un blanco impecable parecía más bien gris, como si desde ya lo hubiera salpicado el germen de la desgracia.

            Dos días después, en efecto, Lally, la perrita de Mary, amaneció envenenada en medio del callejón. Nadie se sorprendió. Los vecinos procedieron a meter el cuerpo en el saco y, con ese gesto mecánico, rutinario, la llevaron hasta el terreno baldío y la arrojaron entre la podredumbre. La niña no se inmutó, más bien se redujo a una vecina más de ese tropel repetido que se aglomeraba y circundaba el cadáver todos los días, antes de ser retirado, como un ritual.

            Ahora sólo quedaba el chihuahua de Máximo. Era un animalito curioso, juguetón, con las orejas rectas y esos ojazos muy grandes para su cabeza de nuez. Tenía el pelaje de un café moteado, casi rojo.

            —Me lo voy a llevar lejos —amenazó Máximo.

            A la gente le daba igual, aunque el perrito era muy simpático. Si bien, a decir verdad, los vecinos sólo deseaban que se acabaran los perros de una buena vez, así decían, que querían descansar, regresar a esa vida tranquila, sin sobresaltos, la que habían llevado hasta que apareció el primer podenco envenenado. Nunca sospecharon que esa racha inaudita era, posiblemente, el inicio de un ocaso colectivo. 

            Máximo, tal vez inhibido por el azar, por no querer poner trabas a lo que a él le parecía inevitable, se cruzó de brazos y un domingo, de mucho frío y espesa neblina, su chihuahua amaneció, como los otros perros, envenenado entre un manojo de hierba podrida en la esquina del callejón. Parecía un ratoncito dormido. Como era de esperarse, hubo un alivio porque, finalmente, ya no había perros en el caserío.

            La semana siguiente los vecinos descansaron de la cadena de muerte canina. El lunes después del envenenamiento del chihuahua, la gente se despertó temprano a ver si aparecía algún perro de los caseríos vecinos. Pero nada de eso pasó. El martes, acaso por la inactividad, hubo confusión entre los vecinos. Se levantaron de madrugada y tropezaron uno con otro, hombres, mujeres y niños, desorientados, sin nada qué hacer. Entonces, el mediodía del miércoles, se llamó a una reunión urgente porque, según anunciaron, querían averiguar quién había envenenado a los perros. 

             —Es alguien del caserío —señaló Flor. 

            Pero todo quedó en palabras. No creo que a nadie le importara en realidad la adversa suerte que corrieron los perros. Lo que sucedió el miércoles, esa dichosa reunión,  no fue más que, tal vez, la nostalgia de levantarse temprano y encontrarse con un canino envenenado, para luego depositarlo en un saco y arrojarlo al terreno baldío. Como si esa acción diaria correspondiera a una especie de purificación ritual para expulsar alguna impureza, para purgarse. El hombre es un animal que no se quiere ni a sí mismo. 

            Al llegar la noche, yo me sumergía en mi soledad. Me tiraba en la cama y encendía un cigarrillo. Lanzaba bocanadas de humo y pensaba en mis vecinos, en cuán egoísta eran. Detrás del humo, a veces, me parecía ver una jauría interminable y empezaba a contar perros, como hacía de niño con las ovejas, antes de dormir. Así era todas las noches y cuando conciliaba el sueño, despertaba poco después, exhausto. Y como se habían acabado los perros, empecé a soñar con una jauría humana.



            El sábado y el domingo nadie habló de los perros, los vecinos decidieron enterrar ese asunto en el pasado.

            El lunes, cuando Teresa se disponía salir a su trabajo, encontró, tirado sobre la hierba podrida, los ojos volteados, la cara tumefacta y los brazos renegridos, a Jonathan, el hijo de Fremio, aún echando espuma por la boca. 

            —¡Lo envenenaron! —exclamó Teresa y todos salieron alborotados, como si hubieran recuperado la razón para enfrentar cada día…
Rubén Sánchez Féliz

sábado, 7 de enero de 2012

DESDE LA RIOJA: Magdalena Bo

Y de este modo comenzamos este 2012, lleno de esperanzas y renovadas energías para volar juntos con la palabra. Volar simplemente desplegando nuestro interior para unirnos en un nuevo rumbo donde la creatividad y la inspiración se amalgaman superando las distancias.
Magdalena Bo, nuestra amiga de La Rioja, comienza este nuevo ciclo con un bello poema. Gracias Magda por estar e impulsar estas ganas de compartir sentires.

DÍA DE REYES

BENDITA INFANCIA,

ALLA QUEDARON

EN LA LUZ DE LOS RECUERDOS

LA MAGIA VESTIDA DE REYES.

INUNDA MI CORAZON

IMÁGENES SUTILES

PALABRAS IMPREGNADAS

DE DESEOS,

DONDE BAILAN

MIS MUÑECAS MÁS PRECIADAS.

EN ESE ARCON IMAGINARIO

GUARDO RISAS, GRITOS

APLAUSOS

Y MIRADAS INOCENTES,

BUSCANDO EN LOS RINCONES

ALGUN VESTIGIO

DE ESAS VISITAS TAN ESPERADAS.

HOY MIS NIETOS

RENUEVAN MIS IMÁGENES

Y SUS MANITOS APRESURADAS

ROMPEN EL PAPEL DE LA ESPERANZA!!!

Y AUN, DESDE EL RINCON MÁS ÍNTIMO

DE MI ALMA ADULTA

RENACE LA NIÑA FELIZ

QUE ALGUNA VEZ, ESTUVO EN MI…

MAGDALENA BO. –LA RIOJA

Los Túneles. Pocho. Córdoba. Argentina

Los Túneles. Pocho. Córdoba. Argentina
La magnificencia del paisaje en los llanos de Chancaní

Laberinto. Hugo Ricobaldi

Río Jaime

Río Jaime
Arena, agua, se escurren caprichosas entre rocas milenarias.